Contribuyen a regular la entrada de luz y calor dentro de nuestro hogar. Esto resulta beneficioso en todas las estaciones, permitiéndonos bloquear o utilizar (según corresponda a la época del año) la incidencia solar en nuestra vivienda. En invierno evitar hasta una pérdida de calor del 50% y en verano evita el ingreso del calor desmedido, conservando un ambiente fresco en el interior del hogar.